¿Alguna vez te has preocupado de más por tu vida o por tu futuro?
La ansiedad es un estado mental que genera agitación y desesperación. Cuando cumple una función adaptativa puede ayudar a estar alerta y preparado ante sucesos muy estresantes, pero hay ocasiones en las que no existe una razón para sentirse con ansiedad y aún así se hace presente. Se presenta a veces con taquicardia, temblores, sudoración, respiraciones aceleradas, inseguridad y sensación de peligro. Por este motivo quiero compartirte ‘‘Tres Consejos para Vivir Libre de Ansiedad’’.

Registra lo que piensas y sientes
Tener un inventario de lo que piensas y sientes te ayudará a darte cuenta que hay momentos en el día en los cuales la ansiedad no está presente. Podrás distinguir cuáles son las situaciones que te llevan a experimentar ansiedad, con qué frecuencia, duración e intensidad se presentan y por qué. Algunas veces, cuando realizas esfuerzos para huir de la ansiedad, aumenta más. Registrar es una forma de aceptar como algo normal. Es una manera de hacerle frente y tomar control. Se trata de contar con una mayor conciencia de la rutina de pensamientos y emociones, detectar los pensamientos que generan angustia y detenerlos.
Relájate y disfruta
Aprender a relajarse es como aprender a andar en bicicleta o nadar, inicialmente se necesita dedicar tiempo de práctica hasta que finalmente se consolida como un hábito. La ventaja es que una vez que lo aprendes lo puedes aplicar en cualquier momento. La tensión y la ansiedad irán decreciendo mientras se tengan más habilidades para relajar el cuerpo y la mente. Incluye alguna actividad que te permita enfocar tu mente en el bienestar y en el placer. Recuerda que es tu decisión hacer que este día sea agradable. De ti depende relajarte y disfrutar.
Háblate positivamente
Si piensas en tus experiencias con la ansiedad, encontrarás momentos en los cuales ésta ha aumentado o disminuido según lo que imaginabas. Tú puedes escoger hablarte de manera positiva. Puedes decirte frases como:
1. “Estas sensaciones no pueden producirme ningún daño”.
2. “Puedo elegir lo que pienso, y si pienso en forma positiva me sentiré bien”.
3. “Mi miedo intenta advertirme de un supuesto peligro. Pero yo sé que esto no me lastimará. Por lo tanto, le dejaré de dar tanta atención”.
4. “Si no hago interpretaciones catastróficas, el círculo vicioso se detendrá.
Algunas personas sienten que jamás podrán vivir una vida libre de ansiedad. Si este es tu caso, te animo a conectarte con Dios, para que le encuentres un mayor sentido de propósito a tu vida en este momento de conflicto interno. Afírmate con fe repitiendo la frase “¡Todo estará bien!”. El cambio es posible, sólo es cuestión de que aprendas a vivir en el aquí y en el ahora, confiándole tu futuro a Dios.